Dos partes completamente distintas | Sports (pàg. 27)

Data: 30/10/1923

Font: Sports : revista semanal ilustrada

Autor: Joan Fontanet

Text:
En Sans
Linea nota discordante
Dos partes completamente distintas
U.S. SANS, 4 - MARTINENC, 4

Somos sinceramente lo confesamos, unos enamorados de los partidos de Campeonato. Nos entusiasma el ardor, el empeño, el alma con el que generalmente son disputados. Y por resto de habilidades u obligaciones de oficio nos corresponde presentar alguno que por la igualdad todo balon de ponide presentar alguno el la igual de los dos bandos nos lo señala como muy competido y pródigo en fuertes sensaciones, nos sentimos intimamente satisfechos.
Pero si al match, por exceso de amor propio los unos, o por ignoranarse las mas elemetales reglas de de deportividad en otros o por carencia de energia y en el juez encargado de dirigirlo - cuando no por las tres razones citadas a la vez, como nos ocurrió en el partido que nos ocupa - degenera de fuerte y duro, pero noble, en la más repugnante y asquerosa lucha en la que la mala fe y la peor intención se muestran a cada instante en forma que hace sonrojar a todo espectador corurioso y de media sensibilidad ¡ah! entonces renegamos de nuestra obligación de comentar tales excesos y de nuestras aficiones y sentimos envidia de los felices mortales que no han sentido todavía el afan de presenciar, el pudiendo y debiendo ser noble y varonil deporte, a este paso se convertirá en lucha de ceras.
Y como a nosotros no nos duelen prendas, del mismo modo que nunca fuimos parte en el elogio cuando juzgamos una labor digna de elogio, no queremos hoy dejar de ser severísimos en la censura de algunas, desgraciadamente bastantes, jugadas que, tanto Perelló como Badal y Martínez, llevaron a cabo. No, eso no; el foul corriente, inevitable si queréis,resulta de la intensa fogosidad con el que nuestro exaltado temperamento meridional lleva, a veces, el juego. Era la patada bruta, alevosa, dada con deliverado propósito de dejar huella. Y a esto, francamente, no hay derecho, de ninguna manera.
Buena parte de la culpa de que el juego adquiriera tales derroteros corresponde al señot Aramburu, juez, que fue en este partido ya que no supo desde un principio, imponer la autoridad y, y haciendo caso omiso de las intromisiones de los jugadores y público, hacer respetar y mentar sus fallos. Justa pero tardía la expulsión de Perelló del terreno de juego, en las postrerías del match, fue... sin embargo, una nota de energía que lamentamos no hubiera aparecido en los comienzos del partido, pues seguramente hubiera evitado espectáculos muy lamentables ocurridos durante el partido y después del mismo.

Una de cal y otra de arena...

Tuvo el match dos fases completamente distintas.En el primer tiempo se impuso de modo casi absoluto el Martinenc. Fríos, serenos, calculadores, los equipiers de de San Martín supieron llevar a feliz termino primosorosos avances de gran calidad y hermosa factura, con que, de vez en cuando, nos deleitan.
Excelentemente colocados, magnificos servidores, los tres medios rojos,facilmente suavemente colocaraon multiples balones a sus delanteros que, como ya hemos dicho, hizo una grane exhibición durante todo este tiempo, como lo prueba que durante el mismo lograra cuatro tantos, dos de ellos, primero y tercero, de sendos chuts de Barrechina, el segundo obra de Costa y el cuarto y último factura de Rodriguez en un avance personal.
También los backs se portaron a la perfección, y Munill hasta decir que unas veces bien, otras no tanto, supo alejar cuantos balones llegaron a sus dominios... excepto uno lanzado por Mascarell desde muy lejos y que se le escapo de entre las manos, logrando así la Unió marcar un tanto cuando ya su contrincante le llevaba cuatro de ventaja y parecía imposible el intenso dominio del que era objeto.
Pero tras este tanto vino el descanso. Y tras el descanso que el match tomara unos rumbos hasta entonces insospechados y que demuestran palpablemente que un partido nunca puede darse por ganado en tanto el árbitro no haya señalado el fin del mismo.
La Unió había hecho un primer tiempo deplorable, pesimo. Jugaba sin orden ni concierto, completamente desmoralizados, sin atender a la colocación lo mas mínimo. Insuficientes los medios, los zagueros no podían contener el empuje admirable de los rojos. Y la Unió tuvo que ver como uno tras otro los delanteros martinenses iban colocando los tantos.
Pero en el segundo tiempo se cambiaron las tornas y de dominados pasaron a dominadores, gracias a unos pequeños cambios operados en sus líneas y que, en esta parte, ni por un instante decayó su entusiasmo y que su moral fue incrementándose a medida que el marcador señalaba una diferencia menor.
Fue Soligó el encargado de llevar un relativa tranquilidad e incluso la esperanza de una posible victoria a los agitados corazones de los estusiastas sansenses que, locos de contentos acoguieron con explosión de entusiasmo, dos nuevos goals, logrados por el citado equipier, llegando al delirio cuando Badal, de bombeado chut, logró el empate, que parecía imposible.
En este tiempo el Sans fué creciendose y demostró entenderse mas y mejor dejando a cabo unos buenos avances sobretodo por el ala izquierda.
En cambio, el Martinenc, no dió pie con bola o con balón, y cuando se acercaba a la meta de Pedret ya se encargaba Perelló con sus reprobables entradas de evitar que tuviera consecuencias el intento.
Lo dicho: una de cal y otra de arena.

Ligero examen de los equipos

En el de la Unió, a parte de los censurables recursos de los que se valió Perelló, este fué el mejor hombre sobre el terreno. Su compañero, Moltó, también estuvo acertado, especialemente en el segundo tiempo.
Mascarell fué le mejor medio, pues ni Calvet ni Badal hicieron nada mayor. Oliveras y Soligó y a ratos Feliu, demostraron tener en mayor grado que no Sancho II y Martínez las necesarias condiciones para adaptarse al juego de conjunto. Pedret desconocido. El primer tiempo sobretodo, impropio de un jugador de su clase.
Bessas y Barrachina, junto con Rodriguez, magnificos durante todo el match: fueron los únicos que supieron mantenerse firmes en la lucha sin los desmayos ni amilanamientos que sus compañeros dieron muestras.
Munill, mal en la segunda parte, lo mismo que Mariné y Subirana, que no se entendieron nada Comorera y Blanco pecaron por relegarse en exceso y cuidaron mas la defensa que no el ataque, el cual a excepción hecha a la citada, no hizo nada a derechas.


La Unió Esportiva presento a Pedret, Perelló, Moltó, Mascarell, Soligó (tras el descanso Badal), Calvet, Martínez, Sancho, Feliu, Badal (después Soligó) y Oliveras.
Y el Martinenc: Munill, Mariné, Subirana, Camorera, Blasco, Bessas, Villar, Alfaro, Costa, Barrachina y Rodriguez.

Joan FONTANET